Hay quien dice que el análisis técnico es como el horóscopo: puro cuento con gráficas bonitas. Hay foros enteros con esa discusión. Y del otro lado están los que te venden un indicador que, según ellos, te dice exactamente cuándo comprar y cuándo vender.
Los dos tienen parte de razón y los dos se equivocan en lo importante. Te lo digo como alguien que opera con análisis técnico todos los días, en vivo, y que también pasó meses perdiendo con él.
Qué quiere decir que «funcione»
Antes de contestar sí o no, hay que ponerse de acuerdo en la pregunta. Si «funcionar» quiere decir adivinar qué va a hacer el precio, no funciona. Nada funciona así.
Lo que yo digo en clase es esto:
«Esto no garantiza que siempre vamos a ganar; simplemente nos ayuda a poner las probabilidades a nuestro favor. A eso me refiero cuando digo que sí funciona.»
Piensa en una moneda. Tiene dos lados; si la tiras, hay 50 % de que caiga de cada uno. La bolsa también tiene dos lados: sube o baja. El trabajo del análisis técnico es mover un poco esas probabilidades a tu favor: encontrar los lugares donde es más probable que el precio reaccione. Y luego el control del riesgo y el de tus emociones hacen el resto: que cuando aciertes te pague más de lo que te quita cuando fallas, y que de verdad ejecutes lo que planeaste.
Visto así, la pregunta cambia. Ya no es «¿me dice qué va a pasar?», sino «¿me ayuda a tomar mejores decisiones, muchas veces?». A esa sí le contesto que sí.
La mentira que nos vendieron
Cuando empecé, compré cursos, vi cientos de videos y leí unos quince libros de análisis técnico. Casi todos hacían la misma promesa: aprende este indicador o esta estrategia y serás rentable. Instálalo, configúralo así, y cuando aparezca la flechita verde, compras. (Con los grupos de señales pasa lo mismo.)
Esa es la mentira: que con el indicador correcto y una estrategia comprada por internet ya estabas listo para operar. Es como si te dieran un bisturí y unos guantes y te dijeran «ya puedes operar a alguien». Tener el martillo no te vuelve carpintero. Como lo dije en una clase: «Tener un indicador instalado no nos hace operadores, y mucho menos operadores rentables.»
Y piénsalo un segundo: si bastara con encontrar el indicador correcto, todo mundo sería rico. Las instituciones que pasan miles de horas frente a la pantalla perderían su ventaja contra alguien que bajó un indicador gratis.
Por eso entiendo a quien dice que el análisis técnico no sirve. Si lo que le enseñaron fue a seguir flechitas, tiene razón: eso casi nunca sirve. Como lo digo en clase: «La herramienta funciona cuando hay oficio detrás.»
Por qué los indicadores solos no bastan
Yo llegué a tener la pantalla llena: RSI, MACD, bandas de Bollinger, medias móviles, Fibonacci. Parecía una telaraña de colores. Yo creía que estaba entendiendo lo que pasaba, y no me funcionó. Empecé a mejorar cuando empecé a quitar.
Los indicadores tienen dos problemas de fondo:
- Casi todos van retrasados. Necesitan que cierre la vela para calcularse. Una media móvil de 20, por ejemplo, solo promedia el precio de las últimas 20 velas y pone un puntito. Te dice lo que ya pasó.
- No te dicen lo más importante. No te dicen quién está comprando, quién está vendiendo ni con cuánto volumen. Y eso es justo lo que mueve el precio.
Con los patrones de velas pasa algo parecido. Hay patrones con nombres muy raros, y a quienes de verdad mueven el precio, como lo dije en clase, «eso le vale cacahuate». Un patrón puede servir de referencia cuando se forma en un nivel importante. Suelto, en medio de la nada, no.
No digo que todo indicador sea basura. Yo uso uno, el VWAP, porque toma en cuenta el volumen. Pero lo uso junto con la lectura del precio, nunca en lugar de ella.
Leer el precio: quién compra, quién vende y dónde
Lo que sí funciona, en mi experiencia, es aprender a leer el precio. Entender por qué se mueve cuando se mueve.
El precio de una acción se mueve por el desbalance entre los que quieren comprar y los que quieren vender. Y tú y yo no movemos ese balance. Aunque todos los que me ven en vivo compráramos la misma acción el mismo día, casi no la moveríamos: en una acción grande, lo que compramos nosotros se pierde en el volumen del día. Para mover el precio hacen falta miles de acciones al mismo tiempo, millones de dólares: las instituciones grandes.
Esas instituciones no pueden esconder lo que hacen, porque compran y venden en cantidades enormes. Dejan huella, como las pisadas en la arena de la playa. Esa huella es el volumen y la forma en que reacciona el precio en ciertos lugares. Nuestro trabajo no es ganarles. Es seguir sus pisadas. Donde ellos compran, ahí queremos comprar; donde venden, ahí queremos vender.
Por qué los niveles se repiten
Cuando el precio llega a ciertos lugares y reacciona, no es casualidad. Por lo general, el precio se mueve de nivel importante a nivel importante, porque en esos niveles se tomaron decisiones grandes de compra y de venta. Mucha gente tiene órdenes ahí, posiciones abiertas que defender o que cerrar.
Por eso un buen nivel suele seguir siendo importante después. Y por eso, si encuentras un nivel y el precio llega y reacciona, aunque después termine cayendo más, esa reacción te confirma que el mercado también lo estaba viendo.
Ojo con algo: ver un nivel en una gráfica que ya pasó siempre parece obvio. Por eso yo marco mis niveles antes de que abra el mercado, en vivo, y al día siguiente revisamos qué hizo el precio. No porque siempre funcione, sino porque es la única forma honesta de saber si el análisis sirve.
Lo que dicen los estudios
La pregunta también se ha estudiado en serio. Cheol-Ho Park y Scott Irwin (2007) revisaron 95 estudios modernos sobre si las estrategias de análisis técnico daban ganancias: 56 encontraron resultados positivos, 20 negativos y 19 mixtos. Y advirtieron algo importante: muchos de esos estudios tenían problemas, como escoger la regla después de ver los datos o no contar bien los costos de operar. Ojo con dos cosas más: esos estudios prueban reglas mecánicas, como cruces de medias móviles, y las ganancias aparecieron sobre todo en divisas y futuros, hasta principios de los noventa.
Para mí la lección es doble. Primero, no hay un veredicto de «nunca funciona» ni de «siempre funciona». Segundo, una regla que se ve muy bien en el pasado puede ser pura casualidad. Por eso desconfío de cualquiera que te venda una estrategia con una gráfica perfecta de cómo habría ganado.
Un plan sin salida con pérdida es lotería
Aquí está la parte que más se olvida. Encontrar un buen nivel es solo el principio. Antes de apretar el botón tienes que saber tres cosas: dónde entras, dónde tomas ganancia y dónde sales si estás equivocado.
«Si tienen un plan de entrada y para tomar ganancias pero no tienen un plan de salida con pérdida, no están haciendo trading, están jugando a la lotería.»
El análisis técnico, bien usado, te da justo eso: un lugar donde tu idea deja de ser cierta. Sin ese lugar, el mejor nivel del mundo no te protege. Lo explico más a fondo en para qué sirve el stop loss.
El análisis es una parte del trabajo, no todo
Hay excelentes analistas técnicos que no son rentables. Yo fui uno de ellos durante meses. Mi análisis estaba bien y mis resultados no, porque el control del riesgo y el de mis emociones no estaban a la altura. Si te identificas, en por qué pierdo si mi análisis técnico es bueno y en cómo ser rentable en el trading hablo de las otras dos partes.
Y el análisis técnico no se aprende solo leyendo. Yo leía libros y luego me sentaba frente a la gráfica sin saber qué hacer. Es como aprender a nadar: chapotear un metro no es nadar. Un dentista no se vuelve dentista por arreglar un diente. En clase lo resumo así: «Repetición con criterio: ese es el oficio.»
Eso se practica frente al mercado, marcando niveles antes de que abra, viendo qué hace el precio en ellos y revisando qué hiciste bien y qué hiciste mal. Una y otra vez, de preferencia con alguien que lo haga contigo en vivo.
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Estudio citado: Cheol-Ho Park y Scott H. Irwin, «What Do We Know About the Profitability of Technical Analysis?», Journal of Economic Surveys, 2007.