Hay una historia que escucho casi cada semana, y yo también la viví. En una clase la conté así:
«Ganas de lunes a jueves y lo regresas todo el viernes.»
Y a veces con propina. Cuatro días de ganadoras chicas, de 5, de 10, de 15 %, y luego llega una perdedora enorme que se lleva todo lo de la semana y un poco más. Si te pasa, no es mala suerte y no es que el mercado te tenga coraje. Es un patrón, y casi siempre empieza el día que vas ganando, no el día que pierdes.
Regresarlo cuesta menos que ganarlo
Antes de hablar de emociones, una cuenta que casi nadie hace. Para devolver una ganancia no necesitas perder lo mismo que ganaste. Necesitas perder menos:
| Si tu cuenta subió… | Para regresarlo todo basta perder… |
|---|---|
| 20 % | 16.7 % |
| 60 % | 37.5 % |
| 100 % | 50 % |
Lo que te tomó semanas construir se puede ir con una o dos operaciones grandes. Por eso la pregunta no es si habrá una perdedora (siempre la hay), sino qué tan grande la dejas ser cuando llegue.
Lo que cambia en ti después de ganar
Casi nadie decide «voy a arriesgar de más». Simplemente pasa, y se ve así:
- Subes el tamaño. «Ya tengo colchón, puedo arriesgar un poco más.»
- Le das más espacio a la perdedora. «Voy ganando, puedo aguantar esta.»
- Le agregas a la que va en contra, fuera de tu plan. La confianza de días sin perder te dice que esta también va a funcionar. Lo explico en promediar a la baja.
- No vendes en tu objetivo. «Esta va a dar más.» Y se regresa.
- Operas más y evalúas menos. Entras porque traes ritmo, no porque el mercado te dio algo.
En una clase lo resumí así: esa sobreconfianza «te hace que te sigas arriesgando y arriesgando más y más y más, y tarde que temprano viene la pérdida».
No es solo una impresión mía. Richard Thaler y Eric Johnson (1990) lo midieron en experimentos con dinero real y le pusieron nombre: el efecto del dinero de la casa. Después de una ganancia, la gente toma más riesgo, como si lo ganado no fuera del todo suyo. Es exactamente la idea del colchón.
Fuera del laboratorio se ve algo parecido. Brad Barber y Terrance Odean (2002) estudiaron a 1,607 inversionistas que se pasaron de operar por teléfono a operar por internet en los años noventa. Antes del cambio le ganaban al mercado por más de 2 % al año. Después operaron más, de forma más especulativa y con menos ganancia. Los autores lo explican con el exceso de confianza: creer que los buenos resultados fueron solo habilidad.
Me pasó a mí
Después de meses sin ser rentable, tuve dos semanas ganando poco cada día. Me sentí rentable. El lunes siguiente entré con mucho más riesgo del que venía usando, la operación se fue en contra y lo regresé. Aquí solo quiero que veas lo que yo tardé en ver:
«Era el mismo operador, el mismo mercado, un exceso de confianza.»
Mi análisis no había cambiado. Lo que cambió fue lo que yo creía que me merecía ganar.
Tu trabajo no es cuidar la ganancia
Cuando la cuenta va bien, la cabeza cambia de objetivo sin avisarte. Deja de ser «opero bien» y pasa a ser «no pierdo lo que tengo». Y eso te empuja a dos errores contrarios:
- El miedo: cierras las ganadoras demasiado pronto para no devolver nada. Se encogen los ganadores que tenían que pagar tus perdedoras.
- La euforia: subes el tamaño y aguantas más. Crecen las perdedoras.
Los dos rompen la misma regla de siempre, perdedores pequeños, ganadores grandes, por lados opuestos.
Cuando un alumno me preguntó en la Sala cómo operar después de muchos ganadores para no perderlo todo, le contesté esto:
«Tu trabajo no es mantener esta ganancia para siempre, tu trabajo sigue siendo seguirla creciendo.»
Y para seguirla creciendo hay que seguir arriesgando igual que cuando la construiste. La meta es que tú sientas que nada cambió: el mismo tamaño, el mismo stop, el mismo número de operaciones, la misma forma de evaluar cada entrada.
La operación para ganar diez dólares es la misma que para ganar mil: el mismo análisis, el mismo botón. Lo que no es igual es lo que sientes. Conforme sube el riesgo, suben las emociones, y si lo subes de golpe, llegan de golpe.
La racha perdedora va a llegar
Esto es aritmética, no pesimismo. Si aciertas la mitad de tus operaciones, en 100 operaciones la probabilidad de tener al menos 5 perdedoras seguidas es de alrededor de 81 %. Casi seguro. Y no sabes cuándo: puede ser la semana después de tu mejor mes.
Mira un ejemplo hipotético, con números redondos. Un operador arriesga $100 por operación y le tocan 5 perdedoras seguidas: pierde $500. Ahora imagina que esa racha le llega justo después de dos semanas buenas, cuando ya duplicó el tamaño y además dejó correr cada perdedora un poco más: cada una le cuesta $300. La misma racha, el mismo mercado: pierde $1,500. Lo único que cambió fue el operador.
Por eso, la forma de no regresar lo ganado se decide el día que vas ganando, no el día que pierdes. Lo dije en la Sala: es mantenerte disciplinado, subiendo el riesgo poquito a poquito, para que, «cuando venga el perdedor, que no sea grave y que no regreses todo lo que has ganado».
Exceso de confianza y falta de confianza
La confianza funciona como el aceite de un motor. Con demasiado, se revientan los sellos. Con muy poco, el motor se calienta por fricción y se desbarata. En clase lo dije así:
«No podemos tener exceso de confianza ni falta de confianza, necesitamos equilibrarla.»
Y un extremo casi siempre lleva al otro. La sobreconfianza te mete en la pérdida grande. Y después de la pérdida grande llega la falta de confianza: ya no entras donde tocaba, sales con cualquier vela roja, dudas de un sistema que te funcionó semanas. A mí me pasó exactamente así. El mercado me dio «una linda y asquerosa lección», y después de esa pérdida perdí la confianza en un análisis que seguía siendo bueno.
Los nervios después de ganar te protegen
Hay quien, después de una buena semana, vive con nervios de volver a lo de antes, y cree que eso está mal. En la Sala se lo contesté así a un alumno:
«Esos nervios que sientes es tu protección.»
Y un poco después: no pelees contra ellos, porque «son tus rieles para que no te salgas al voladero». El peligro no es sentir el nervio, sino el día que desaparece, porque «cuando uno se confía es cuando empieza a cometer los errores del pasado una vez más».
La confianza estable
La meta no es sentirte invencible ni vivir con miedo. Es lo que yo llamo confianza estable: suficiente confianza para ejecutar tu plan sin dudar, entrar y salir con ganancia o con pérdida, pero no tanta como para creer que ya no puedes perder.
Esa confianza no viene de una buena semana. Viene de la paciencia de carrera: pasar bastante tiempo siguiendo el plan, entrando cuando toca, saliendo cuando toca, perdiendo poco. Y mientras se construye, la que te cuida es la disciplina:
«La disciplina es la última barrera, es la última línea de defensa.»
Una buena racha te debería dejar una pregunta, no una celebración: ¿fue habilidad, fue una buena racha del mercado o fue suerte? Como lo dije en otra clase: tener ganancias por un tiempo «puede ser algo malo para nosotros, porque refuerza malas prácticas». Si ganaste rompiendo tus reglas, el mercado te acaba de enseñar algo falso, y la sobreconfianza, tarde que temprano, te lo cobra.
Para empezar a revisarlo
Mira tu historial con tres preguntas:
- El día después de un día verde, ¿subió tu tamaño? Compara el dinero promedio por operación contra tus días normales.
- El mes después de tu mejor mes, ¿operaste más? Cuenta tus operaciones por mes.
- ¿Tu pérdida más grande llegó después de una racha buena? Casi siempre la respuesta incomoda.
Si alguna salió que sí, ahí está tu fuga. En qué medir de mis operaciones te explico cómo sacar esos números, y en cuánto arriesgar por operación, por qué el tamaño parejo importa tanto.
Ahora, saberlo no basta. El tamaño, las reglas y las emociones que aparecen después de ganar se trabajan operación por operación: viendo a alguien operar igual después de un día verde que después de uno rojo, y con alguien al lado que te avise cuando empiezas a cambiar sin darte cuenta.
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Estudios citados: Richard H. Thaler y Eric J. Johnson, «Gambling with the House Money and Trying to Break Even: The Effects of Prior Outcomes on Risky Choice», Management Science, 1990. Brad M. Barber y Terrance Odean, «Online Investors: Do the Slow Die First?», The Review of Financial Studies, 2002. La probabilidad de la racha es un cálculo propio que supone operaciones independientes entre sí, con 50 % de acierto. Los montos del ejemplo son hipotéticos.